Influencers en la alfombra roja: ¿relevo generacional o puro intrusismo en el Festival de Málaga?

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Hay una escena que explica todo el debate. Una creadora llega a una alfombra roja, le ponen un micrófono delante y, cuando le preguntan por cine español, la respuesta no convence. En segundos, las redes se encienden. Entonces aparece la gran pregunta: ¿la presencia de creadores digitales en estos eventos acerca el cine a más gente o le quita espacio a quienes llevan años dentro de la industria? Ahí está el nudo de esta conversación, y por eso hoy este tema entra de lleno en la Actualidad en Cine y Television.

Por qué este tema importa de verdad

No hablamos solo de una foto en la ALFOMBRA ROJA. Hablamos de atención, visibilidad y poder cultural. El propio Festival de Málaga ha defendido que los creadores digitales no sustituyen a los profesionales del cine. Según el festival, este año pasaron 14 influencers por la alfombra, dentro de un total de 180 personas, y la política sigue siendo priorizar a los profesionales del audiovisual. Es decir: el debate existe, pero también existe una intención clara de equilibrio.

Al mismo tiempo, el festival no está cerrando la puerta al mundo digital. Al contrario. En 2026 integró a 20 creadores de contenidos en Hack MAFIZ Málaga, dentro de su área de industria, con mentorías, formación y trabajo creativo conjunto. Eso no suena a capricho. Suena a estrategia: formar a nuevos narradores para que aprendan a contar historias con lenguaje digital, pero con profundidad audiovisual.

¿Entonces son útiles los INFLUENCERS?

Sí, pueden serlo. Y mucho.

Desde el marketing, la lógica es clara: si una marca o un evento quiere estar en la conversación pública, necesita voces que ya tengan audiencia y confianza. Neal Schaffer, en The Age of Influence, explica justo esa idea: los influencers ayudan a que los mensajes lleguen de forma más creíble y cercana. Y en España el fenómeno está lejos de ser pequeño: IAB Spain analizó 154 millones de contenidos y 285.000 influencers activos de más de 10.000 seguidores en Instagram y TikTok, mostrando además una clara profesionalización del sector.

Pero aquí viene la parte incómoda: tener audiencia no significa tener criterio cinematográfico. Y ese es el punto que molesta a una parte del sector. Si una persona pisa el FESTIVAL DE MÁLAGA sin conocer las películas, los autores o el contexto, mucha gente lo vive como intrusismo. No porque venga de redes, sino porque parece ocupar un lugar sin aportar valor real al cine. El problema no es el formato. El problema es la superficialidad.

El verdadero fondo del debate

La discusión no es “cine contra internet”. Esa pelea ya está vieja.

La discusión real es otra: quién ayuda a que una película llegue más lejos. Un actor, una periodista, una directora, una crítica o una creadora digital pueden aportar valor. La clave está en cómo lo hacen. Si generan conversación útil, acercan nuevas audiencias y respetan la obra, suman. Si solo buscan foco para sí mismos, restan.

Por eso, en plena Actualidad en Cine y Television, la pregunta no debería ser si los influencers deben estar o no. La pregunta correcta es: ¿qué perfil de creador merece estar allí?

Lo que Crowdy ve en este cambio

En Crowdy vemos una oportunidad clara: el audiovisual necesita puentes entre industria, talento y audiencia. Y esos puentes hoy también pasan por lo digital.

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Porque el futuro no será solo de quien tenga seguidores. Será de quien sepa convertir atención en historias que de verdad importen.

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